
HUMANISTAS MEXICANOS
JOAQUÍN GARCÍA ICAZBALCETA
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Nació
en México, D.F., el 21 de agosto de
1825; falleció en México, D.F.,
el 26 de noviembre de 1894.
Ingresó en la Academia el 11 de septiembre
de 1875 como numerario; silla que ocupó:
III (1º).
Cargos: Secretario (1º): 1875-1883; Director
(3º): 1883-1894. |
Nació en la ciudad de México el
21 de agosto de 1825 y murió en la misma
el 26 de noviembre de 1894.
Todavía niño, en 1829, sus padres
se trasladaron a España y parte de su infancia
la pasó en Cádiz. Regresó
a México a los 11 años, en 1836.
Estudió en el hogar y con maestros particulares.
Empezó a redactar periódicos manuscritos
que él mismo ilustraba. El ejemplo y los
consejos de don Lucas Alamán parece que
lo inclinaron al estudio de la historia. En su
adolescencia ayudó a su padre en los trabajos
de escritorio, y empezó los estudios que
después serían su especialidad.
Tradujo la Historia de la conquista del Perú,
de Prescott, y le agregó un apéndice
(dos ediciones: 1849 y 1850). Colaboró
en el Diccionario Universal de Historia y Geografía
(1853-1856) con noticias biográficas y
otros datos principalmente relativos a los siglos
coloniales. Principia a reunir importantes materiales
históricos sobre México: crónicas,
libros, manuscritos, documentos originales desde
el siglo XVI, que solía editar en la imprenta
que había instalado en su casa. Publicó
Apuntes para un catálogo de escritores
en lenguas indígenas de América
(1866) y, como un testimonio elocuente de gran
parte de la vida y los sucesos de la Nueva España
en el siglo XVI, la biografía de Don Fray
Juan de Zumárraga, primer Obispo y Arzobispo
de México (1881, varias ediciones posteriores).
Como base de toda investigación sobre la
imprenta en México y los primeros escritores
coloniales, así como modelo de erudición
y buen gusto tipográfico, publicó
La bibliografía mexicana del siglo XVI
(1886), obra que en su época asombró
a Menéndez y Pelayo. Los documentos históricos
que de diversas fuentes había obtenido
los publicó, primero, en la Colección
de documentos para la historia de México
(2 vols. 1858 1866) y, después, en la Nueva
colección de documentos para la historia
de México (5 vols. 1886-1892). En ambos
casos agregó importantes noticias que los
explican y aclaran. Dominaba ya entonces, como
historiador, crítico literario y bibliógrafo,
toda nuestra época colonial, y sus constantes
y valiosas investigaciones sentaron las bases
de la historia de nuestras letras. Fue quien comentó
primero a los poetas del siglo XVI, entre ellos
a Francisco de Terrazas y Antonio de Saavedra
Guzmán, y quien escribió sobre representaciones
dramáticas populares y religiosas y reeditó
los Coloquios espirituales y sacramentales y poesías
sagradas de Hernán González de Eslava
(1877). Publicó, con prólogos que
ilustran la vida del autor, la época y
la naturaleza de la obra, algunos textos importantes:
Carta de Hernán Cortés al emperador
Carlos V (1855), Historia eclesiástica
indiana, de fray Jerónimo de Mendieta (1870),
Arte de la lengua maya, de fray Gabriel de San
Buenaventura (1888), Opúsculos Inéditos,
latinos y castellanos, de Francisco Javier Alegre
(1889). Tradujo y publicó con el título
de México en 1554 los tres diálogos
latinos que Francisco Cervantes de Salazar escribió
y publicó sobre la ciudad de México
en ese año. Tradujo asimismo Varios viajes
de ingleses a la famosa provincia de México.
Publicó una interesante Carta acerca del
origen de la imagen de Nuestra Señora de
Guadalupe de México (1896), dirigida al
Arzobispo de México Pelagio Antonio de
Labastida y Dávalos, que por su criterio
imparcial le acarreó molestias. Sus Obras
figuran en la Biblioteca de Autores Mexicanos
de Victoriano Agüeros (10 vols. 1896-1899)
y comprenden Opúsculos varios, Biografías
de historiadores, la Biografía de Fray
Juan de Zumárraga y diversos trabajos de
historia, biografía, bibliografía
y filología. Se le debe la más amplia,
ordenada, sistemática y documentada visión
de los tres siglos de nuestra época colonial
en los campos de historia, literatura, bibliografía,
filología y lenguas indígenas. Se
le deben asimismo muchas ediciones de obras raras
y fundamentales para nuestra cultura, que hizo
con método, autoridad, elegancia y buen
gusto tipográfico. Ningún erudito
mexicano ha hecho tanto por la investigación,
estudio y difusión de la cultura del México
colonial. Hábil prosista, su obra es notable
por el espíritu imparcial, equilibrado
y sereno con que juzgaba muchos difíciles
problemas históricos nuestros que apasionan
y descomponen a otros historiadores nacionales.
Los materiales que reunió e ilustró
para escribir nuestra historia todavía
no han agotado su interés y utilidad. Dejó
inconcluso un Vocabulario de mexicanismos, que
publicó en 1905 su hijo Luis García
Pimentel. Fue de los fundadores de la Academia
Mexicana de la Lengua; ingresó el 25 de
septiembre de 1875 y fue su primer Secretario
(1875-1883) y su tercer Director (1883-1894).
A él se debe la publicación de los
primeros volúmenes de sus Memorias.
Miguel
León-Portilla. Semblanzas de académicos.
Academia Mexicana de la Lengua.
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